martes, 23 de mayo de 2017

Sinfonía en rosa mayor


Un lloro de corcheas ascendía lánguidamente
de los jardínes misteriosos a la luna..
era el secreto de una partitura de amor
que afinaba las notas del alma..
Caían como cristales de nieve
las lágrimas de la música,
componiendo una sinfonía en rosa mayor..
Sentí que la madrugada entera
era algo más que un desgarro del tiempo,
y me aventuré tras los jirones de niebla
para abrir su velo espectral..
Me penetró de golpe la longitud de su onda,
desde el pecho al átomo más triste..
Y fueron envolviéndome en ráfagas exquisitas
las semifusas del sueño..
Era el contrapunto a la gran soledad
escrito en clave de sol..
lloré el alegro majestuoso en su fa sostenido,
y me daba igual que nunca fuera a amanecer..
Yo sólo quería noche, mucha noche
para cuajarme de sonidos y delicias
la sangre atormentada,
y poder comprender de una vez el olvido de los muertos,
el enigma de sus melancólicas flores..
Y así en agotadora orgía musical
descendí del paraíso al infierno del yo..
¡Cuanta pena para descodificar la primavera
de sus eternos esplendores
y consagrarse a su dura ley..!
Acabé rendida de tanto gozo,
de tanta desesperación..
Cuando llegué al intermezzo del alba
ya tenía los labios rosas en sinfonía mayor..
Morí al mismo tiempo que desperté,
y comprendí que la vida
es tan sólo un eco entre dos silencios
que choca sus breves compases
en una partitura demasiado larga..

Yolanda García Vázquez
Derechos de autor reservados