martes, 30 de mayo de 2017

Poesía divina


Sobre el disco celeste de Nebra
la galaxia está tan viva
como la mano que la sostiene..
El fulgor de los astros despunta la noche
sobre el origen de las cosas,
me incorporo del revés
y acude precursora la sangre del universo..
Es la astronomía del alma
que desde su eje lúdico
penetra de luz los instantes vacíos..
Se van pariendo las estrellas
en contraste con la infecunda lucidez,
y nacen al desvirgarse el alba
los paraísos secretos..
Es el principio estelar
que nos consuela de la cordura
y nos acoge en su lecho cósmico..
Un dosel de contelaciones se revela
contra las leyes de la materia,
y así, locos enamorados,
de las engañosas realidades huyendo,
soñamos soñar..
Es la hegemonía del tiempo y su poder
que desde el infinito
deshace en misteriosas ecuaciones
las reglas de la razón..
Perielio de Mercurio
que me ciega de infrarrojos
más allá de la soledad..
No me resisto a su convocatoria..
presiento que al menor choque de partículas
voy a vislumbrar la aurora del mundo..
No tengo pudor y me atrevo,
pues de lo invisible se preñan
las claras lunas del sueño,
Esas que anhelan a los asteroides
que desde la creación
nos traen llorando la poesía divina.

YOLANDA GARCÍA VÁZQUEZ
D@R