martes, 30 de mayo de 2017

Paraíso


"¡Oh, que lo saben los bosques,
los campos y las plantas..!
Que el aire huele a Dios.."

A un claro del bosque más profundo
no queda espacio para soñar..
deja que el verdor de los nuevos días
relumbre la ciencia de todo lo creado
para yacer en completa beatitud
con los hijos nuevos de las plantas
que fecundan los tiernos capullos
de la historia nunca escrita..
Sol y muerte en oblicuo descenso
sobre los hombres y las piedras
eternizan lo irreal del ser,
en su paraíso vivamente imaginado..
Hojas que expiran a las almas
el último poema del cielo
a tan sólo un río del infinito,
para llorar su pura clorofila
sobre el ayer más putrefacto..
Pero son los estambres de la flor más delicada
los que exudan la gran estafa de la vida,
para recordarnos que el mundo es sólo polvo
en continua suspensión..
Busca entre las sombras del ciprés
sobre la ciénaga silenciosa,
allá donde los esqueletos maduran
el fruto miserable de los años,
busca allí la savia verdadera..
Pues el paraíso sabe a lágrimas,
a infernales soledades..
antes de pisar la tierra prometida..
¡Oh, que lo saben los bosques,
los campos y las plantas..!
Que el aire huele a Dios..
y en cada átomo nos viene revelando
lo que bien saben los muertos,
que la muerte ya no existe.

YOLANDA GARCÍA VÁZQUEZ
D@R