sábado, 3 de diciembre de 2016

El vino rojo


Tengo la soledad
del ciprés enamorado,
el lloro de las hojas mustias
que me gotean en la boca su último adiós..
Un melancólico río
de penurias desbordante
me está llevando al silencio más largo..
y aún así, como te deseo, ni te lo imaginas..
Te amo a pesar de tu lluvia
y tus misterios,
porque te nacen rosas entre los dedos
cuando me escribes sin delatarte..
Amarte es mi sustento,
mi acto más heroico..
en mi borrasca interminable
eres la aurora de la vida..
Abro mis ramas a las lunas de octubre
para invocar a los cielos
una perla de tu amor..
Me pierdo por el agua fresca
de tus ojos negros,
los mismos que destellan su albura
en la cuenca de tus manos..
Entintada de ti
te rimo a mis estrofas
para que leas mi sangre en cada beso..
Ven y toca mi noche triste,
que tengo el talle encendido
desnuda el alma, y el vino rojo, ven..

YOLANDA GARCÍA VÁZQUEZ

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