lunes, 1 de agosto de 2016

Saeta

En la tierra quemada del odio
soy el péndulo que oscila
desde la noche a la sangre..
He muerto en tantos caminos
como giros da la fortuna,
soy la culpa ajena,
la ruina de tus ojos..
De mi llanto han ladrado
todos los perros de la miseria,
ensartada mi carne
a la saeta del olvido..
Vi caer las rosas del sueño
como lágrimas de amor
sobre la calle mojada..
precipitarse mi espíritu
de su cepa madura
a la borrasca de los silencios..
Han llovido cien años
desde aquel sol a esta noche,
y todavía tengo las venas abiertas
el pulso encendido..
No digas que voy a morir
pues ya fui inmolada al crepúsculo,
y de mi polvo tomaron vida
las amapolas del verso.

Yolanda García Vázquez

D@R