lunes, 22 de agosto de 2016

Desde mi soledad

Un profundo dolor me consume
hasta el tuétano,
tengo la pena desollada al olvido,
y por más giros que doy
siempre acabo en la misma tristeza..
Siento las negras horas pendular
de un lado a otro de mi sangre,
como volutas de humo,
se balancean pausadas
a costa de mis lágrimas..
Soy un cirio arrojado en el sueño de nadie,
una desdicha continua,
y por una gota de tu rosa
dejo mi vanidad morir de sed..
Me tumban y me levantan
para pisarme después hasta el silencio..
No conozco la mano tierna
que en lo inmutable dibujó el amor,
para mi fueron las lluvias
y el hambre voraz de los cuervos..
Si caí fue por querer tocar la luz
en su punto de misericordia,
mas me segó el aliento
un despiadado golpe en las entrañas.
Tengo los ojos de luto,
y la boca sellada con el sabor del miedo,
se ha roto el cordel que ata la mariposa..
Desde mi soledad veo las agujas del reloj
precipitarse a la noche más lúgubre..
Siento la llamada de las alas..
¿Podrán las piedras del río de la vida
contener la muerte que me lleva..?

Yolanda García Vázquez

D@R