martes, 3 de mayo de 2016

Aguanieve

El aguanieve del alma me gotea
desafinada la misma canción,
¿adónde ira a parar la etérea libélula
que vuela perezosa por tus sueños,
cuando la puesta del último sol
haya calcinado tu penúltima lira..?
Yo que fui la estela vaporosa
que abrazó la luna en su idilio cristalino
y en el jardín silente donde sueña
el invierno, escribí mi poema más fragante
sobre el líquido espejo de otra aurora..
¿Qué será de mi entonces,
cuando se estanque en mi cauce
la sangre espumosa de mis versos,
y descolorida caiga sobre la humedad
del tiempo y del asfalto..?
Colmarán las horas la sequedad
de mi estrella, cuando la penumbra
manche de grises la rosa del calendario..
Se apagarán todas las luces de la lluvia
con el sopor de las violetas deshojadas,
y me iré rindiendo poco a poco,
con insoportable languidez..
alelada, enmudecida, como cae el aguanieve
sobre la calle ancha y solitaria..
Pobre de mi cuando la desidia arrecie
tras los visillos polvorientos de la vejez,
allí donde el vaho de esta niebla
arrastre el silencio que ahora me falta..
Cuando ya no me queden palabras
empañando los cristales del olvido,
se embozará en mis párpados el viejo sueño,
al antojo de las hadas muertas..
y besará los labios de mi nostalgia
una llovizna de ardientes lágrimas.

Yolanda García Vázquez

D@R