domingo, 4 de octubre de 2015

Un pedazo de gloria

Tiemblan las hojas del espíritu,
resecas como un sueño del ayer
deshilachado por el tiempo..
Entregada mi boca al placer
de una suave lágrima,
agota el cuenco de la soledad..
Un ángel me revela el secreto
de lo absoluto, sellando de improviso
un retablo de infinitas dudas..
¡Cuanta lluvia me falta para tocar el sol..!
Se estremece la piel de la tarde,
solitaria y jaspeada como lengua
de fuego sobre el nicho de una rosa..
Septiembre, con su roja mano escribe
sobre la acera mi profunda pena..
Hay dolores anchos como el vacío,
que desgarran la carne de la ciudad,
ahuyentando la luz de los astros..
Yo sé que volveré a caer sobre la afilada
navaja de la noche, buscando un pedazo
de gloria para matar las horas..
Mañana se acabó este incesante
viaje al centro de la nada..
este laberinto de espectros sin salida..
Entre palabras de cristal se descorre
insinuante la niebla, dibujando para mi
un camino estrellado..
me adentro y despiertan las flores del alma..
Es el éter del amor en mi desvelo,
que borra la miseria de los años,
liberando mi ser de los escombros
y recordándome que aún sigo viva..

Yolanda García Vázquez

D@R